No se pueden comprar los colores.

 

 

Nos pasamos la vida pensando en el dinero, en cuanto tenemos que gastar, en cuanto tenemos que pagar; e incluso se ha llegado a valorar a las personas, dependiendo de cuanto posea. 

Con el pasar de los años, el dinero se ha apoderado de nuestra sociedad, y poco a poco se han perdido los valores, se ha dejado de valorar lo que realmente es importante en la vida. 

No se pueden comprar los colores del atardecer, ni del mar, ni de la naturaleza en general, no se puede comprar la risa, la alegría, la bondad, la verdadera amistad, pero por sobre todo las cosas, no se puede comprar el amor, ni la verdadera felicidad. 

Aprendamos a valorar las cosas que son realmente importantes en la vida, y dejemos atrás cosas tan vanas y comunes como el dinero. Debemos apreciar lo que tenemos y a quien tenemos. 

” Cuando el último animal muera, cuando el último vegetal se seque, quizás el hombre entienda que el dinero no se come”.

 

 

 

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