El éxito y la envidia van siempre de la mano.

Las personas cuyo éxito obtengan, deben acostumbrarse a la envidia, pues éstas siempre van juntas. ¿Parece mentira, cierto? Pero es verdad, muchas personas no pueden alegrarse del éxito ajeno, siempre buscarán algún comentario negativo que decir, para arruinar ese momento de felicidad.

Creo que la envidia comienza, en el momento que empezamos a compararnos con los demás, y cuando estamos pendientes de lo que hace o no hace la otra persona. No hay nada más bonito, y tranquilizante que ocuparnos de nuestra vida propia, de  nosotros mismos, en tratar de mejorar, y aprender cosas nuevas. Sí haces esto, créeme que no hay nada más satisfactorio, y lograrás sentir una paz inmensa. 

Aprendamos que la envidia realmente no es buena, que muchas veces, es normal sentirla, porque ¡Vamos! somos seres humanos, no podemos ser perfectos, todos tenemos luz y oscuridad a la vez. Pero tratemos en lo posible, cuando esta aparezca, de combatirla; ¿cómo se hacer esto? Pues fácil, la respuesta  se las dije arriba, ocupándote de ti mismo, tratándote de convertirte en una mejor persona.

Recordemos que cuando no se tiene nada bueno que decir, es mejor no decir nada. Tratemos siempre  de que las críticas que hagamos, sean constructivas y no destructivas; aportémosle cosas positivas al mundo, y tratemos de que nuestras palabras sean de amor, y no de odio.

Fotografía tomada en Los Roques Venezuela, por  mi amigo Charles  Chakal. 

Posted in Uncategorized.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *