¿Donde está Dios?.

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Fotografía cortesía de mi amiga @yeseniacda.

Para quien me conoce bien, sabe que siempre me ha gustado todo lo referente a la segunda guerra mundial, aunque realmente no se por qué. Me encantaba escuchar las historias de un muy buen amigo de la familia, quien la había vivido en carne propia; y con tan sólo 18 años tuvo que emigrar a mi país Venezuela, para poder escapar de ella y ayudar a su familia, ya que Italia quedó devastada, no había mucho trabajo, y la pobreza era enorme.

Al crecer, mi interés por lo ocurrido en la segunda guerra mundial fue creciendo; y es así como supe del holocausto y todas las atrocidades que se cometieron contra el pueblo judío. Veía muchos documentales y entrevistas que le hacían a Judíos que sobrevivieron a todo esto. Recuerdo en especial, una entrevista que le hicieron a un señor, ya bastante mayor, quien afirmaba: ” Yo NO creo en Dios, porque vi tantas atrocidades que se cometieron en la guerra, tantas muertes, tantos niños sufriendo, y sobre todo mi sufrimiento propio; y allí ¿ donde estaba Dios? . Debo recalcar, que fui criada en una familia católica, y soy creyente y firme a esta religión; más sin embargo, no me sentí ofendida de alguna manera, por lo que dijo el señor, porque a pesar de mis creencias, suelo ser muy abierta, y acepto y respeto cualquier creencia que pueda tener otra persona. En lugar de eso, me sentí muy triste, y me dio mucha comparaciónr; me hizo pensar: ¡Vaya! que cosas terribles pudo pasarle, para que dejara de creer en Dios.

A lo largo de todos estos años, he visto numerosas entrevistas de Judios; muchos de ellos hacían la misma pregunta de aquel viejesito, ¿ Donde estabas Dios?. Como ya mencioné antes; no compartía sus opiniones, pero las respetaba y sobre todo, los entendía; ya que debieron haber vivido cosas tan terribles que los llevaron a pensar de esta manera. Lo que jamás me imaginé, es que años después, yo estaría al borde de hacer la misma pregunta.

Para nadie un secreto, la crisis humanitaria que está viviendo actualmente mi país, Venezuela. Jamás pensé vivir algo tan duro, como lo que estamos viviendo actualmente; jamás pensé en llegar a una situación tan extrema de muchas veces no saber que voy a comer el día siguiente ( gracias a Dios nunca me ha faltado comida) o ver tantos niños pidiendo en la calle, o hasta en la puerta de mi casa. Jamás pensé vivir todo esto, y llegarme muchas veces a preguntar ¿donde estás Dios? ¿ Porqué no haces nada?. Aunque claro está, la situación de Venezuela, no se compara nunca con lo que se vivió en la segunda guerra mundial; pero de igual forma es muy difícil de afrontar.

Son tantas las veces que me he preguntado ¿ por qué Dios permite que pasen cosas terribles? o ¿ Cómo puede ser posible que esto es lo que en realidad él quiere para mi? les juro que muchas veces no entiendo, no entiendo lo que pasa, o porque pasan las cosas; no tengo la verdad absoluta de nada, ni las respuestas ante tanta confusión; y creo que ninguno de nosotros la tiene. Muchas personas tratan de justificar lo que pasa, diciendo cosas como: ” eso es un castigo de Dios, por todas las cosas malas que hemos hecho”; y la verdad, es que ni ellos ni nadie pueden asegurar eso, porque ninguno tiene la verdad absoluta; además de que no creo que Dios, o al menos en el que yo creo, quiera tanto sufrimiento para sus hijos. La verdad es que no podemos atribuirle culpas a él; cuando el único responsable de muchas de las cosas que ocurren en el mundo, sea el mismo hombre.

De alguna manera, mis preguntas han sido contestadas; cada vez que me he preguntado ¿ donde estás Dios? me ha respondido, a veces un poco después, pero lo hace. Siempre a aparecido alguien dispuesto ayudarme, siempre a aparecido Dios disfrazado de otra persona (así es como me gusta llamarlos).

Se que es difícil creer y tener esperanzas en medio de la oscuridad, en realidad no es como muchas personas lo pintan; la verdad es que es muy “fácil criticar y hablar cuando el problema no es tuyo”, cuando no estás en los zapatos de esa persona. Y por más que puedan esforzarse, jamás podrán entender tus acciones, o tu punto de vista, hasta que no estén en una situación similar.

A pesar de todo lo malo que ocurre en el mundo, en la vida; siempre debemos tener en cuenta que Dios no nos abandona, y que muchas veces actúa por medio de otra persona, he incluso por medio de nosotros mismos.

Dios está en cada persona que te ayuda, o en cada niño o adulto que solicita de la tuya, en cada sonrisa que te regalan; en cada día que comienza, en cada noche que termina. Dios está en todo momento, nunca lo olvides…
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